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Colectiva: Matar al mensajero: Jóvenes artistas y medios de masas
Del 8 de febrero al 30 de abril de 2013
Inauguración: Viernes 8 de Febrero de 2013 a las 20h
La Galería Fernando Pradilla abre la temporada de exposiciones de 2013 con las inauguraciones de
dos destacadas exhibiciones: la muestra individual del reconocido artista colombiano Álvaro
Barrios (Cartagena de Indias, 1945) y el proyecto colectivo de artistas españoles y
latinoamericanos, comisariado por Javier Díaz-Guardiola: “Matar al mensajero. Jóvenes artistas y
medios de masas”, que se presenta en el Espacio Proyectos de la galería.
El proyecto de Javier Díaz-Guardiola analiza cómo un nutrido grupo de creadores actuales son
testigos de las desviaciones que ofrecen los medios de masas en el ejercicio de su actividad
comunicativa. Son jóvenes artistas que trabajan con los contenidos de los media, y que en muchas
ocasiones los utilizan como soporte de sus propios trabajos y reflexiones. “Matar al mensajero…”
está integrada por doce artistas que presentan propuestas plásticas muy diversas.
Carlos Aires (Ronda, 1974) exhibe un conjunto de 16 fotografías intervenidas con incisiones de
oro, pertenecientes a la serie Long Play. El artista se introduce en los grandes archivos, en este caso
los de ABC, la Biblioteca Nacional y el Fotomuseum de Amberes, recopilando imágenes asociadas
a un concepto determinado. Es una nota característica de estos trabajos la introducción de letras
doradas, de cierta caligrafía gótica, que hacen referencias a títulos de famosas canciones pop.
Ignacio Bautista (Madrid, 1982) utiliza el papel periódico como soporte y sobre él dispone una
doble página original de un diario, no importa su ideología. A su lado, la misma doble, es
intervenida por el artista, mediante el uso de barras y lápices de pastel sobre el original. En ellas, los
representantes políticos y jefes de Estado que ilustraban las informaciones se desvanecen, de
forma que las apariencias de los valores que representan se ocultan y, al tiempo, se revela el poder
oculto, invisible de la imagen en nuestros medios de comunicación. Una vez que los políticos
desparecen, solo quedan los decorados de sus representaciones, verdaderos escenarios del poder,
ahora atrezo manierista y retórico.
Alejandro Bombín (Madrid, 1985) reproduce al milímetro, sobre lienzo o papel, algunas imágenes
extraídas de medios impresos, periódicos y revistas. Para ello, va acotando sus partes, cubriendo el
resto, y reproduciendo poco a poco lo que queda al descubierto. El resultado final, como en el caso
de trabajos como Cierre u ¡Oiga, mire! (2012), intenta ser lo más fiel posible al original, pero la
imposibilidad de haber realizado la labor de forma global, sino por fragmentos, da como resultado
imperfecciones, fronteras borrosas, piezas que no casan… Una especie de escaneado de naturaleza
física pero realmente mental. Porque a Bombín le interesa el concepto de desobjetualización de la
información, la desaparición de los formatos impresos y cómo buena parte de nuestra memoria
aún está albergada en un formato analógico. La pintura inmóvil intenta atrapar cierto movimiento.
Salvador Díaz (México, 1977) también se sirve de las páginas de los periódicos para intervenirlas,
con capas y capas de pintura. Sus intervenciones eliminan fragmentos de texto, subrayan
determinados iconos, complementan la información, la resaltan, dan su lectura personal... El
resultado final es una expresiva malla de elementos y mensajes en las que se solapan las
referencias, se cruzan los motivos, se reafirman o se contradicen. Son las noticias de la noticia.
Nuevos titulares. Nuevos puntos de vista, basados en la potencialidad de la pintura, que una vez
más se defiende de las acusaciones de estatismo.
Juanma Carrillo (Logroño, 1978) y Félix Fernández (Lugo, 1977) presentan un proyecto
colectivo: el vídeo This Leak, con la colaboración del músico Rubeck. La pieza audiovisual nació
pensada como videoclip, desarrollada por un creador como es Carrillo que navega entre las aguas
del vídeo y el cine, y por el artista y performer Félix Fernández, que amplifica las posibilidades
plásticas de la imagen en movimiento. La obra sitúa a su protagonista, un broker que trabaja en
Wall Street en la ciudad de Nueva York, inmerso en la maraña de relaciones impuestas por el
sistema capitalista y afectado por sus decisiones, que difícilmente puede controlar. Las noticias
extractadas de los diferentes medios de comunicación audiovisuales norteamericanos (que oímos
de fondo) se convierten en una especie de banda sonora que termina martilleando su conciencia.
Es así como el vídeo nos conecta con una energía de cambio y un proceso catártico personal, que
confirma que ninguna noticia nos es ajena.
Daniel Martín Corona (Madrid, 1980) exhibe nuevos dibujos a lápiz de su serie 3-2-1. El artista se
centra en la realidad que pretenden vender los medios audiovisuales. Para ello, toma los telediarios
de las más destacadas cadenas nacionales e internacionales y las reduce a sus líneas maestras en
función de cuatro parámetros: logo, sintonía de cabecera, infografía empleada y la mesa sobre la
que trabajan los presentadores. El resultado es una especie de universo futurista, más virtual que
real, de unos medios que se esfuerzan por hacernos creer estar lo más cerca posible de “la verdad”
y del “mundo real”. Esos mismos escenarios son intercambiables (lo mismo da llamarlos RTVE o
BBC), dado que lo que menos importa es la información con la que “se rellenan”. Con sus obras en
papel, Corona los reduce a sus esencias en pocas líneas, tan frágiles como manipulables.
Carlos Salazar Arenas (Bogotá, 1973) presenta obras en las que la intención va más allá de lo
meramente documental, proponiendo una mirada crítica e irónica de la realidad circundante.
Valiéndose de las portadas de diferentes periódicos internacionales presenta su serie de papeles de
“Primera plana” que dejan de lado el poder de los grandes titulares, para obligarnos a reparar en la
fuerza de la imagen, irreal por descontextualizada. Real por manipulada.
Miguel Soler (Sevilla, 1975) presenta una animación visual conformada por un cubo suspendido
en el espacio que va rotando, y en cada una de sus caras nos muestra el logo de un medio de
comunicación: radio, televisión, prensa, agencias de noticias… Son más de un centenar. Cada uno
es diferente del anterior. Cada uno nos ofrece el poder de su marca y la idea de ser el único que nos
entregará la verdad absoluta. Pero, en esa danza enigmática, todos nos terminan pareciendo
iguales.
Los dibujos recientes de la serie “Cada día en superficie es un día bueno”, de la francesa Françoise Vanneraud (Nantes, 1984) estén llenos de blancos, de vacíos, de información ausente. Vanneraud
reproduce las portadas de los grandes diarios internacionales, pero solo copia en blanco y negro,
aquellas noticias con un sentido positivo. Fuera quedan catástrofes, crímenes, casos de
corrupción… Pero se nos congela en cierta manera la mirada al comprobar cómo gran parte de
estas informaciones están relacionadas con la frivolidad, con la cultura como comparsa; en
definitiva, con lo superfluo.
Diego Vallejo (Salamanca, 1986) rescata imágenes de los medios a las que dota de una segunda
oportunidad. Las obras de su serie “Incidentes” surgen como evidencias visuales de paisajes en los
que, omitiendo los textos de la noticia en las que tienen su origen, su contexto se torna en un lugar
de sucesos. La imagen, que pasó a ser una representación a partir de la toma fotográfica con
intención periodística, queda así de nuevo representada y rescatada de su intencionalidad primera
para mostrar las alteraciones visuales de la instantánea en la prensa.
Roberto Villalón (Ermua, 1973) analiza de forma irónica los excesos del mundo de arte. Su cámara
recorre algunas inauguraciones expositivas recientes para conformar un mosaico de cierta “fauna”
que pulula por esos actos sociales y los chispazos de irrealidad que en ellos se suceden.Gente que
transforma toda esta parafernalia, a veces caduca en sus formas, en su propio medio. Un medio
que, como los de masas, debe ser analizado.
Martín Vitaliti (Buenos Aires, 1978) entiende el conjunto de viñetas como si de un mapa –a veces
mental– se tratara, donde la historieta dota de desarrollo espacial al tiempo, formalizándolo
esquemáticamente y seriándolo. Nuevos ecosistemas para personajes tan conocidos como El
Capitán Trueno, Asterix o Los Cuatro Fantásticos. La capacidad narrativa del formato se reconstruye
y se amplía.
Febrero 2013
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